Cilia Flores se queda en Brooklyn, la justicia frena el descaro de pedir comodidades
El juez federal Alvin Hellerstein rechazó el intento de Cilia Flores de cumplir arresto domiciliario en un apartamento de Manhattan financiado por el régimen, en una jornada donde además se sumaron cargos por tortura.


El sistema judicial de los Estados Unidos le puso un freno rotundo a las pretensiones de Cilia Flores. Este jueves 8 de octubre, el juez federal Alvin K. Hellerstein, del Distrito Sur de Nueva York, desestimó formalmente la solicitud de fianza y arresto domiciliario presentada por su defensa. Flores pretendía esperar el juicio fijado para junio de 2027 instalada en un apartamento privado en Manhattan, con custodia de seguridad armada privada pagada por las arcas del Estado venezolano. Seguirá donde debe estar: en una celda del Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn.
Hellerstein fue tajante al señalar el evidente riesgo de fuga que implicaba la propuesta. Con tanto dinero de por medio, vínculos directos con la estructura de poder en Caracas y la certeza de que jamás sería extraditada si lograra escapar, cualquier garantía privada carecía de seriedad. El juez incluso observó que el estado físico de Flores en la audiencia no lucía deteriorado respecto al de su primera comparecencia en enero, cuando todavía portaba vendas de la operación militar en la que fue capturada junto a Nicolás Maduro.
La maniobra médica y la cronología del pedido
La intención de eludir la prisión ordinaria se venía gestando desde hace meses bajo el pretexto de supuestas afecciones de salud:
- 3 y 5 de enero de 2026: Fuerzas estadounidenses capturan a Maduro y a Flores en Caracas. Dos días después comparecen ante el tribunal neoyorquino, declarándose inocentes de los cargos de narcotráfico, corrupción y lavado de dinero.
- Marzo y abril de 2026: La corte autoriza evaluaciones cardíacas. Tras una prueba de esfuerzo en Brooklyn, los médicos sugieren un cateterismo, estudio que la fiscalía descartó como una urgencia que ameritara su excarcelación.
- Julio a agosto de 2026: La defensa construye un cuadro de gravedad extrema, alegando mareos, pérdida de peso, problemas valvulares preexistentes y un incidente con gas pimienta en el penal.
- 9 de septiembre de 2026: Los abogados defensores formalizan la petición de casa por cárcel, ofreciendo un esquema de monitoreo por GPS, intervención de llamadas y seguridad privada a cargo de la firma Guidepost Solutions, costeada íntegramente por Venezuela.
- 23 y 24 de septiembre de 2026: La fiscalía federal se opone con firmeza. Expone el riesgo extremo de evasión, la pena inminente de entre 40 años y cadena perpetua a sus 69 años, el peligro para testigos y la inaceptable inequidad de comprar privilegios carcelarios con fondos públicos.
- 8 de octubre de 2026: El juez Hellerstein rechaza de forma definitiva las pretensiones y sella su permanencia en prisión preventiva.
El contraste moral frente a las víctimas de la tortura
El rechazo de la corte adquirió un peso todavía mayor al coincidir con la presentación de un cargo adicional por parte de los fiscales: conspiración para cometer torturas contra ciudadanos estadounidenses. Esta imputación formal retrata con exactitud a quienes gobernaron Venezuela como una corporación delictiva.
Resulta de un cinismo mayúsculo que la misma cúpula que durante décadas sometió a miles de venezolanos a las mazmorras del Sebin y la Dgcim —dejando morir a presos políticos sin atención médica elemental, aislados en condiciones infrahumanas y con padecimientos crónicos desatendidos— reclame ahora un trato hospitalario y apartamentos confortables en Nueva York. A las afueras del tribunal no faltaron los habituales palangristas y operadores a sueldo gritando consignas por su liberación, repitiendo la farsa que ya nadie compra.
Quienes destruyeron las instituciones venezolanas y convirtieron la persecución en política de Estado hoy enfrentan tribunales imparciales que no se dejan sobornar ni manipular con recursos saqueados a la nación. La ley federal estadounidense le recordó a Cilia Flores que los crímenes graves traen consecuencias reales, y esas consecuencias se purgan tras las rejas.
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