Roce internacional: el acierto de Vizcarrondo con la juventud ante Corea del Sur
Venezuela firmó un meritorio empate sin goles frente a Corea del Sur en Ulsan. Con una alineación repleta de juventud y personalidad frente a figuras como Son y Kim Min-jae, el plan de Oswaldo Vizcarrondo demuestra que el fogueo de las nuevas generaciones es el camino correcto, manteniendo a los referentes listos para los momentos decisivos.


En el fútbol, como en la vida misma, para construir algo que perdure hay que tener criterio, carácter y dejar de repetir los mismos vicios del pasado. Lo visto en el estadio Ulsan Munsu en el empate a cero entre Venezuela y Corea del Sur no fue una hazaña para salir a festejar como si se tratara de un campeonato, pero sí representa un piso sólido y una señal sumamente positiva en la dirección correcta: el cuerpo técnico liderado por Oswaldo Vizcarrondo acertó de lleno al darle la responsabilidad del partido a una camada joven que necesita medirse contra la élite para crecer.
Corea del Sur no era ningún rival de cartón ni un compromiso de relleno. Los dirigidos por Robert Moreno venían de golear recientemente a Ecuador y saltaron al campo con su artillería pesada: el capitán del Tottenham Son Heung-min comandando el ataque, Lee Kang-in manejando los tiempos y Kim Min-jae, central del Bayern Múnich, imponiendo presencia en el fondo. Frente a semejante jerarquía mundialista, la Vinotinto no se amilanó ni se metió debajo del arco por puro complejo. Parada con un 3-4-3 dinámico, Venezuela dividió la tenencia del balón (49,2% frente a 50,8%) y fue más incisiva de cara al arco rival, sumando 12 remates totales y cuatro a puerta, mientras que los asiáticos apenas probaron hacia el arco defendido por Contreras sobre el cierre del primer tiempo.
El gran acierto táctico y conceptual radicó en no temerle al recambio en partidos de verdadera exigencia. Kevin Kelsy asumió la titularidad como referencia ofensiva y respondió con lo que debe exigirse a un delantero moderno: sacrificio, presión asfixiante desde la salida rival y choque constante contra defensores de calibre mundial. Tuvo una opción que tardó en acomodar y una amonestación por un roce verbal al minuto 63, pero también fue decisivo en la jugada más clara del encuentro: al minuto 64 peinó una pelota limpia para que Jesús Ramírez definiera a la red, en una acción que terminó siendo correctamente invalidada por posición adelantada. No se trata de encumbrar a nadie antes de tiempo ni de inflar actuaciones, sino de valorar la personalidad de pararse en territorio ajeno y competir de igual a igual.
Esto no significa, bajo ningún concepto, jubilar ni faltarle el respeto a figuras históricas como Salomón Rondón. Al gladiador y referente nacional hay que exigirle que siga rindiendo y manteniéndose a tope individualmente en su club, porque todos sabemos que en el camino eliminatorio y en los torneos oficiales habrá momentos bravos —cuando las papas quemen de verdad— donde su veteranía, su peso en el área y su jerarquía serán indispensables. Sin embargo, utilizar fechas FIFA de octubre para seguir alineando automáticamente a los mismos de siempre, en lugar de curtir a piezas como Balbo, Mendoza, Quintero o el propio Kelsy, habría sido caer en la mediocridad conformista de siempre.
El techo de esta selección sigue pasando por la contundencia: doce disparos y ningún gol reflejan la tarea pendiente que Vizcarrondo debe ajustar, especialmente de cara al compromiso del próximo martes frente a Jordania. Pero el camino está trazado con seriedad: orden defensivo con Contreras y los centrales respondiendo a la altura, mediocampo que compite y una juventud que aprende a no achicarse ante nadie. Ese es el rigor y la exigencia que nos sacará adelante.
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